Sí, era él quien me llevaba en brazos. Noté que se movía ágilmente, parecía que yo no le pesase. Agachó su cabeza y arrimó su boca a mi oído:
-Tranquila, Cris. Ya estamos llegando a la enfermería- me dijo con voz muy bajita y suave.
Apenas un minuto transcurrido de que él me dijera esto oí la voz de Teresa, la enfermera del colegio.
-¿Qué le ha pasado?- su voz se notaba preocupada.
-Le han dado un balonazo en la cara. Se golpeó la cabeza contra el suelo al caerse, eso es lo que me preocupa. No llegué a tiempo para sugetarla- en la voz de David también se notaba preocupación.
-Bueno, chico, ponla sobre la camilla. Y has hecho bien en traerla.
-No podría haberla dejado allí...
La enfermera me habló:
-Cariño, ¿me escuchas? ¿Estás consciente?
Muy a mi pesar, despegué los labios lentamente y respondí que sí, con una voz débil.
-¿Qué te duele?- me preguntó mientras me abría un ojo y me lo señalaba con una linterna.
-La cabeza y la cara. Pero además estoy bastante cansada...- no me apetecía hablar en ese momento, me dolía demasiado la cabeza como para poder pensar con claridad. Es como si mandan que resuelvas un problema de matemáticas cuando llevas sin dormir veinticuatro horas.
-Tus reflejos están bien y aunque tienes un traumatismo, no es grave.
Me quedé callada.
-Que te has hecho un chichón.
(La biología no era lo mío).
-Bueno, cariño, es mejor que te quedes aquí tumbada durante un tiempo. Este chico...
-David- dijo él.
-David te hará compañía. Se lo comentaré a los profesores y no habrá ningún problema con que os perdáis una clase.
Teresa salió de la enfermería y David y yo nos quedamos solos.
Abrí los ojos y le vi sentado en una silla que estaba al lado de la camilla en la que yacía yo.
Nos quedamos mirándonos unos pocos segundos y después me preguntó como estaba.
-Bastante bien. Sólo ha sido un balonazo, no hacía falta tanta enfermería ni tanta historia...
-¿Cómo que no? ¡Te golpeaste la cabeza contra el suelo! ¡Eso podría haberte causado lesiones más graves! ¿Es que le tienes alguna fobia a los médicos o algo así?
-No es eso, pero tampoco me gusta que me analicen como si yo fuese un experimento. Aunque sea por mi salud. Me siento... algo incómoda. Es como cuando te tienes que quedar delante de los médicos en ropa interior...- me quedé callada y deseé no haber dicho eso. ¿Qué le importarían a David mis situaciones incómodas en ropa interior delante de médicos?
Él se rió bastante.
-Bueno, espero que lo superes algún día- dijo con tono burlón. Sonreí.
De repente Teresa entró con un gran trozo de hielo envuelto en varias servilletas de tela y me lo colocó sobre mi traumatismo o chichón.
-Ya os podéis ir. David, deja que se te apoye al caminar, por si se marea.
David me bajó de la camilla.
-¿Quieres que te lleve en brazos, como antes?-me preguntó amablemente.
-No, puedo yo.
Me apoyé en él y fuimos andando de ese modo.
Resultaba raro preguntarse en qué estaría pensando él en ese momento.
Me preguntó varias veces si me sentía mareada, y a todas le respondí que no.
-Bueno, ya hemos llegado.
Entramos en clase (tocaba Religión) y me ayudó a sentarme en la silla.
Cuando fue a reunirse con su hermana, noté la mirada furiosa de unas cuantas chicas, fulminándome.
My new world
Esta novela ha sido creada con fines lúdicos. Los personajes son imaginarios y cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.
lunes, 5 de diciembre de 2011
martes, 13 de septiembre de 2011
My new world: CAPÍTULO 4
Lara se acercó más a mí y me dijo al oído:
-Es que necesito presentártelo.
Él se acercó a mí y me dijo tímidamente:
-Hola, yo soy David. Encantado de conocerte.
Se acercó aún más a mí y me dio dos besos. Olía genial... De repente mis mejillas se encendieron y sentí la necesidad de morirme allí mismo, en ese mismo momento.
-Yo soy Cris, encantada- (encantadísima) dije con voz muy bajita.
-¿Ves, Cris? Es imposible que no os conozcáis si vais en la misma clase, pero es mejor que alguien os presente, ¿no?- ¿por qué esa niña no se callaba? Ahora él iba a pensar que no me caía bien o algo.
-Bueno, yo me voy- dijo Lara de repente. Parecía que quería fastidiarme a posta... o quizás sabía que su hermano me fascinaba.
-Lo siento- dijo David mirándome fijamente.
-¿Que sientes el qué?- no sabía de que estaba hablando, pero la verdad es que no me gustaba lo que pudiera decirme.
-Siento lo que te haya podido hacer Lara. A veces se puede poner muy pesada. Está un poco loca.
-Sí, sí está algo loca... bueno, así nos aburriremos menos en clase, ¿no?- coincidí.
Él se empezó a reír mucho. Para mi gusto yo no era tan graciosa, pero me gustó verle reír.
-Bueno, supongo que tendremos que empezar a jugar al volley. Somos los únicos que estamos quietos.- dijo él, aunque en su voz se le notaba que era lo que menos le apetecía hacer en ese momento.
Miré a mi alrededor y vi que toda la agente estaba jugando. Estaban jugando en grupos de ocho personas.
-Mira, David, allí faltan dos personas... -dije mirando para otro lado, como quien no quiere la cosa.
-¡Me apunto!- Dijo con energía.
Me dejó pasar delante de él y nos dirigimos lentamente hacia allí. Ese chico me hacía querer andar lentamente...
-Vosotros dos ¿sabéis que hora es?- dijo la profesora de gimnasia con cara de pocos amigos.- ¡Sois unos tardones! La próxima vez os pongo a correr.
Puse cara de póquer cuando le pregunté a Miiry (estaba jugando con Lara, Desi, Elena, Manu y Christian) dónde nos poníamos David y yo.
-Tú vas de mi equipo con Desi y Christian. David se pone con Elena, Lara y Manu- me respondió, mirándome raro. Supongo que era porque me vio hablando a solas con el tío más bueno de clase. Por no comentar que podría haberse enterado de que había venido en el autobús con Lara y que había corrido hacia mí gritando mi nombre. Imagino que pensaba que ya era íntima de la familia.
Me situé al lado de Christian, cogí el balón y saqué. Sin querer le di a Elena en la cara.
-¡ELENA! ¿TE HE HECHO DAÑO? ¡LO SIENTO!- grité.
Antes de que nadie respondiera los que estaban jugando en el campo de al lado se quedaron mirándome unos segundos.
-No, tranquila... ¿no tendréis hielo por ahí, no?- intentó que no me preocupara, pero no funcionó.
-Si es que no sé para qué juego... sería mejor que me pusieran a correr...- dije en voz muy baja, pero aún así alguien me respondió.
-Tranquila, Cris. Ya sabemos cómo eres. En serio, no es culpa tuya ¿vale?- Christian estaba detrás de mi.
-No sé...
Miiry acompañó a Elena a buscar hielo, y así los equipos siguieron compensados en número. Esta vez sacó su equipo.
-¡Desi, dale duro!- la animó Manu.
La animó tan bien que Desi tiró con una fuerza sobrehumana, o eso parecía. Desi parecía tener muchísima fuerza, y también una puntería fascinante, porque me dio de pleno en la cara. Sentí un duro golpe y cómo lo descosido que tenía el balón me arañaba en la cara. Me caí al suelo y me golpeé la cabeza. Dolía muchísimo. Noté gritar a la gente pero no abrí los ojos. No recuerdo muy bien si era porque no me apetecía o porque no podía. Solamente recuerdo que no lo hice. Un cuerpo cálido se deslizó hacia mí y me cogió en brazos. Esa persona olía muy bien. Olía a David. Era David. Me había dado un buen golpe contra el suelo y estaba aturdida, por eso no intenté abrir los ojos. Sólo noté dos cosas: lo primero que noté fue dolor en toda la cabeza y la cara. Mucho dolor. Lo segundo e incomparablemente más agradable fue que David me tenía en brazos, y estaba apretando mi cabeza contra su pecho.
-Es que necesito presentártelo.
Él se acercó a mí y me dijo tímidamente:
-Hola, yo soy David. Encantado de conocerte.
Se acercó aún más a mí y me dio dos besos. Olía genial... De repente mis mejillas se encendieron y sentí la necesidad de morirme allí mismo, en ese mismo momento.
-Yo soy Cris, encantada- (encantadísima) dije con voz muy bajita.
-¿Ves, Cris? Es imposible que no os conozcáis si vais en la misma clase, pero es mejor que alguien os presente, ¿no?- ¿por qué esa niña no se callaba? Ahora él iba a pensar que no me caía bien o algo.
-Bueno, yo me voy- dijo Lara de repente. Parecía que quería fastidiarme a posta... o quizás sabía que su hermano me fascinaba.
-Lo siento- dijo David mirándome fijamente.
-¿Que sientes el qué?- no sabía de que estaba hablando, pero la verdad es que no me gustaba lo que pudiera decirme.
-Siento lo que te haya podido hacer Lara. A veces se puede poner muy pesada. Está un poco loca.
-Sí, sí está algo loca... bueno, así nos aburriremos menos en clase, ¿no?- coincidí.
Él se empezó a reír mucho. Para mi gusto yo no era tan graciosa, pero me gustó verle reír.
-Bueno, supongo que tendremos que empezar a jugar al volley. Somos los únicos que estamos quietos.- dijo él, aunque en su voz se le notaba que era lo que menos le apetecía hacer en ese momento.
Miré a mi alrededor y vi que toda la agente estaba jugando. Estaban jugando en grupos de ocho personas.
-Mira, David, allí faltan dos personas... -dije mirando para otro lado, como quien no quiere la cosa.
-¡Me apunto!- Dijo con energía.
Me dejó pasar delante de él y nos dirigimos lentamente hacia allí. Ese chico me hacía querer andar lentamente...
-Vosotros dos ¿sabéis que hora es?- dijo la profesora de gimnasia con cara de pocos amigos.- ¡Sois unos tardones! La próxima vez os pongo a correr.
Puse cara de póquer cuando le pregunté a Miiry (estaba jugando con Lara, Desi, Elena, Manu y Christian) dónde nos poníamos David y yo.
-Tú vas de mi equipo con Desi y Christian. David se pone con Elena, Lara y Manu- me respondió, mirándome raro. Supongo que era porque me vio hablando a solas con el tío más bueno de clase. Por no comentar que podría haberse enterado de que había venido en el autobús con Lara y que había corrido hacia mí gritando mi nombre. Imagino que pensaba que ya era íntima de la familia.
Me situé al lado de Christian, cogí el balón y saqué. Sin querer le di a Elena en la cara.
-¡ELENA! ¿TE HE HECHO DAÑO? ¡LO SIENTO!- grité.
Antes de que nadie respondiera los que estaban jugando en el campo de al lado se quedaron mirándome unos segundos.
-No, tranquila... ¿no tendréis hielo por ahí, no?- intentó que no me preocupara, pero no funcionó.
-Si es que no sé para qué juego... sería mejor que me pusieran a correr...- dije en voz muy baja, pero aún así alguien me respondió.
-Tranquila, Cris. Ya sabemos cómo eres. En serio, no es culpa tuya ¿vale?- Christian estaba detrás de mi.
-No sé...
Miiry acompañó a Elena a buscar hielo, y así los equipos siguieron compensados en número. Esta vez sacó su equipo.
-¡Desi, dale duro!- la animó Manu.
La animó tan bien que Desi tiró con una fuerza sobrehumana, o eso parecía. Desi parecía tener muchísima fuerza, y también una puntería fascinante, porque me dio de pleno en la cara. Sentí un duro golpe y cómo lo descosido que tenía el balón me arañaba en la cara. Me caí al suelo y me golpeé la cabeza. Dolía muchísimo. Noté gritar a la gente pero no abrí los ojos. No recuerdo muy bien si era porque no me apetecía o porque no podía. Solamente recuerdo que no lo hice. Un cuerpo cálido se deslizó hacia mí y me cogió en brazos. Esa persona olía muy bien. Olía a David. Era David. Me había dado un buen golpe contra el suelo y estaba aturdida, por eso no intenté abrir los ojos. Sólo noté dos cosas: lo primero que noté fue dolor en toda la cabeza y la cara. Mucho dolor. Lo segundo e incomparablemente más agradable fue que David me tenía en brazos, y estaba apretando mi cabeza contra su pecho.
miércoles, 31 de agosto de 2011
My new world: CAPÍTULO 3
Cuando me di cuenta de que David me estaba mirando me sentí muy nerviosa, quizás más de lo necesario. Aparté la vista rápidamente de él, y unos segundos después, cuando le volví a mirar él ya estaba saliendo por la puerta.
-¡Vaya pivón nos han puesto en clase, tía!- dijo Elena con ansia.
-Poker face- dijo Desi- la verdad es que sí. ¿No, Cris?
-Ya lo estáis diciendo todo vosotras- añadí con cansancio.
Al empezar a hablar de David también empecé a pensar en él, y me pregunté como sería su personalidad. Era algo que me intrigaba mucho. Ya sabía que jugaba al fútbol y que tenía una hermana melliza... bueno, la verdad es que no sabía nada.
La voz de Manu me devolvió a la realidad:
-... y eso que a mí no me gustan las rubias, ¡lo demuestra que estuve saliendo con Cris!- dijo con voz de tonto. Estaba claro que aquellos dos mellizos eran la novedad.
-Bueno, Cris, ¡hasta mañana!- me dijo Christian con energía.
No me había dado cuenta de que ya estábamos delante de mi casa. Normalmente, cuando iba andando tardaba como media hora en llegar, y ni me había dado cuenta.
-Sí eso, eso, hasta mañana.
Entré en mi casa y dejé la carpeta en el mueble del téléfono. Por la tarde me entretuve escuchando música y cuando llegó la noche me duché y me alisé el pelo.
-¡Buenaaas nocheeees!- grité a mis padres desde el piso de arriba.
-¡Buenas noches, cariño!- gritaron ellos a la vez.
Me metí en la cama y cogí el sueño muy pronto.
Al día siguiente me levanté como una rosa e hice lo de siempre: desayunar, vestirme y salir a coger el autobús. Cuando subí al autobús me encontré en el sitio que siempre me sentaba a alguien de belleza extrema y que no me esperaba. Y menos me esperaba aún que se dirigiera a mí.
-¡Hola! ¿Cristina, verdad?- me dijo con una voz encantadora.
-Sí, pero prefiero Cris- respondí con timidez.
-¡No me digas que este es tu sitio!- casi gritó.
-La verdad es que sí.
-Bueno, no pasa nada. ¿Puedo ir contigo, verdad?- me preguntó sabiendo la respuesta.
-Claro- Lara se movió un sitio y me dejó espacio para sentarme.
Ella estaba tratando de ser amable, pero me sentía un poco incómoda con ella porque no la conocía de nada.
-¿Quieres escuchar música?- me preguntó Lara con una sonrisa en la cara.
-Sí- respondí. Me pasó un auricular de su Ipod y me lo puse. Estaba sonando Jedward.
-Si quieres cambio, ¿eh?- dijo apurada.
-¡No! Me encanta el pop. Me encantan los Jedward-dije y después tararée Lipstick.
-A mí también, mi hermano en cambio suele escuchar Muse- al hablar de David me corté un poco.
-¿Ah, sí?- intenté parecer indiferente.
-Sí, es un chico muy majo. ¡Te lo voy a presentar!
-Oye, Lara, de verdad, no creo que haga falta. ¡Si vamos en la misma clase!-dije casi gritándole.
-Sí, es cierto- coincidió mientras yo suspiraba de alivio para mis adentros. Me daría tanta vergüenza.
-Lara, ¿por qué David no viene también en el bus?- pregunté curiosa.
-A él le gusta ir al colegio andando, ya sabes, yo soy más vaga-rió y yo reí con ella.
-Jajajaja, sí te entiendo.
-Y hablando de hacer ejercicio. Hoy tenemos gimnasia ¡si empezamos ya así el primer día de clase...!
El autobús se paró y salimos juntas. Seguí hablando yo:
-¡Mira! Allí están mis amigos, te los voy a presentar.
-¡Vale!- dijo entusiasmada.
Mis cuatro amigos abrieron los ojos como platos cuando me vieron acercarme con Lara.
-¡Hola, chicos!- dije con energía- Os quiero presentar a Lara, aunque ya sabéis quien es. Hemos venido juntas en el bus.
Lara les dio dos besos a cada uno y después nos quedamos hablando un rato.
-Bueno- zanjó Desi- creo que deberíamos irnos para clase ya.
-Venga.
Elena y Desi fueron andando hacia clase más adelante que nosotros y hablando con Lara. Yo me quedé más atrás con los dos chicos. Christian se acercó mucho a mí y me preguntó en voz muy baja:
-¿Y tú como vienes con ésta en el bus?- su voz se notaba curiosa.
-Estaba sentada en mi sitio, al final fuimos juntas.
-No te entiendo.
-Pero ¿qué es lo que hay que entender?- dije alzando un poco la voz.
-Pss, de todas formas- me rodeó con un brazo- gracias por presentárnosla. No sabes cuánto te lo agradezco- dijo con una voz de estar ligando.
-Puedo imaginármelo.
Mientras entrábamos en clase Christian, Manu y yo; vi como Desi y Elena se sentaban en su sitio y también vi como Lara se reunía con su hermano.
Me senté en mi mesa y Manu se sentó a mi lado, tal y como nos había mandado nuestra tutora el día anterior. Hablando de la reina de Roma...
-¡Buenos días por la mañana! Lo siento por vosotros pero hoy vamos a tener que dar clase normal. What do you think, Miiry?- dijo con sarcasmo a Miiry, que estaba hablando con su compañera de mesa.
-That´s ok, Concha.
Concha la fulminó con la mirada y se sentó en la mesa del profesor. Repartió unas fichas de repaso del año pasado y estuvimos haciéndolas durante toda la hora de clase. A veces Manu me mandaba alguna notita diciéndome tonterías, o contándome chistes malos. Pero yo apenas las leía y les prestaba atención, porque no quería que Concha nos las pillara y nos castigara. En conjunto, la clase se me pasó rápido.
-Hasta mañana, chicos- dijo la profesora sin mirarnos y salió por la puerta.
La clase siguiente era gimnasia. Cogí mi neceser y la ropa de deporte y fui con Elena y Desi al vestuario.Cuando ya estábamos cambiadas vi como Lara venía corriendo hacia mi como una bala, con su hermano a unos metros detrás, también andando hacia mí. No me gustaba lo que iba a pasar, y si me gustaba me daba vergüenza.
-¡Criiiiiiiiiiiiiiiiiiis! Ya sé que me dijiste que no hacía falta, pero da igual. A mi también me apetece presentarte a alguien.
-¡Vaya pivón nos han puesto en clase, tía!- dijo Elena con ansia.
-Poker face- dijo Desi- la verdad es que sí. ¿No, Cris?
-Ya lo estáis diciendo todo vosotras- añadí con cansancio.
Al empezar a hablar de David también empecé a pensar en él, y me pregunté como sería su personalidad. Era algo que me intrigaba mucho. Ya sabía que jugaba al fútbol y que tenía una hermana melliza... bueno, la verdad es que no sabía nada.
La voz de Manu me devolvió a la realidad:
-... y eso que a mí no me gustan las rubias, ¡lo demuestra que estuve saliendo con Cris!- dijo con voz de tonto. Estaba claro que aquellos dos mellizos eran la novedad.
-Bueno, Cris, ¡hasta mañana!- me dijo Christian con energía.
No me había dado cuenta de que ya estábamos delante de mi casa. Normalmente, cuando iba andando tardaba como media hora en llegar, y ni me había dado cuenta.
-Sí eso, eso, hasta mañana.
Entré en mi casa y dejé la carpeta en el mueble del téléfono. Por la tarde me entretuve escuchando música y cuando llegó la noche me duché y me alisé el pelo.
-¡Buenaaas nocheeees!- grité a mis padres desde el piso de arriba.
-¡Buenas noches, cariño!- gritaron ellos a la vez.
Me metí en la cama y cogí el sueño muy pronto.
Al día siguiente me levanté como una rosa e hice lo de siempre: desayunar, vestirme y salir a coger el autobús. Cuando subí al autobús me encontré en el sitio que siempre me sentaba a alguien de belleza extrema y que no me esperaba. Y menos me esperaba aún que se dirigiera a mí.
-¡Hola! ¿Cristina, verdad?- me dijo con una voz encantadora.
-Sí, pero prefiero Cris- respondí con timidez.
-¡No me digas que este es tu sitio!- casi gritó.
-La verdad es que sí.
-Bueno, no pasa nada. ¿Puedo ir contigo, verdad?- me preguntó sabiendo la respuesta.
-Claro- Lara se movió un sitio y me dejó espacio para sentarme.
Ella estaba tratando de ser amable, pero me sentía un poco incómoda con ella porque no la conocía de nada.
-¿Quieres escuchar música?- me preguntó Lara con una sonrisa en la cara.
-Sí- respondí. Me pasó un auricular de su Ipod y me lo puse. Estaba sonando Jedward.
-Si quieres cambio, ¿eh?- dijo apurada.
-¡No! Me encanta el pop. Me encantan los Jedward-dije y después tararée Lipstick.
-A mí también, mi hermano en cambio suele escuchar Muse- al hablar de David me corté un poco.
-¿Ah, sí?- intenté parecer indiferente.
-Sí, es un chico muy majo. ¡Te lo voy a presentar!
-Oye, Lara, de verdad, no creo que haga falta. ¡Si vamos en la misma clase!-dije casi gritándole.
-Sí, es cierto- coincidió mientras yo suspiraba de alivio para mis adentros. Me daría tanta vergüenza.
-Lara, ¿por qué David no viene también en el bus?- pregunté curiosa.
-A él le gusta ir al colegio andando, ya sabes, yo soy más vaga-rió y yo reí con ella.
-Jajajaja, sí te entiendo.
-Y hablando de hacer ejercicio. Hoy tenemos gimnasia ¡si empezamos ya así el primer día de clase...!
El autobús se paró y salimos juntas. Seguí hablando yo:
-¡Mira! Allí están mis amigos, te los voy a presentar.
-¡Vale!- dijo entusiasmada.
Mis cuatro amigos abrieron los ojos como platos cuando me vieron acercarme con Lara.
-¡Hola, chicos!- dije con energía- Os quiero presentar a Lara, aunque ya sabéis quien es. Hemos venido juntas en el bus.
Lara les dio dos besos a cada uno y después nos quedamos hablando un rato.
-Bueno- zanjó Desi- creo que deberíamos irnos para clase ya.
-Venga.
Elena y Desi fueron andando hacia clase más adelante que nosotros y hablando con Lara. Yo me quedé más atrás con los dos chicos. Christian se acercó mucho a mí y me preguntó en voz muy baja:
-¿Y tú como vienes con ésta en el bus?- su voz se notaba curiosa.
-Estaba sentada en mi sitio, al final fuimos juntas.
-No te entiendo.
-Pero ¿qué es lo que hay que entender?- dije alzando un poco la voz.
-Pss, de todas formas- me rodeó con un brazo- gracias por presentárnosla. No sabes cuánto te lo agradezco- dijo con una voz de estar ligando.
-Puedo imaginármelo.
Mientras entrábamos en clase Christian, Manu y yo; vi como Desi y Elena se sentaban en su sitio y también vi como Lara se reunía con su hermano.
Me senté en mi mesa y Manu se sentó a mi lado, tal y como nos había mandado nuestra tutora el día anterior. Hablando de la reina de Roma...
-¡Buenos días por la mañana! Lo siento por vosotros pero hoy vamos a tener que dar clase normal. What do you think, Miiry?- dijo con sarcasmo a Miiry, que estaba hablando con su compañera de mesa.
-That´s ok, Concha.
Concha la fulminó con la mirada y se sentó en la mesa del profesor. Repartió unas fichas de repaso del año pasado y estuvimos haciéndolas durante toda la hora de clase. A veces Manu me mandaba alguna notita diciéndome tonterías, o contándome chistes malos. Pero yo apenas las leía y les prestaba atención, porque no quería que Concha nos las pillara y nos castigara. En conjunto, la clase se me pasó rápido.
-Hasta mañana, chicos- dijo la profesora sin mirarnos y salió por la puerta.
La clase siguiente era gimnasia. Cogí mi neceser y la ropa de deporte y fui con Elena y Desi al vestuario.Cuando ya estábamos cambiadas vi como Lara venía corriendo hacia mi como una bala, con su hermano a unos metros detrás, también andando hacia mí. No me gustaba lo que iba a pasar, y si me gustaba me daba vergüenza.
-¡Criiiiiiiiiiiiiiiiiiis! Ya sé que me dijiste que no hacía falta, pero da igual. A mi también me apetece presentarte a alguien.
lunes, 29 de agosto de 2011
My new world: CAPÍTULO 2
Sí, sin duda era lo más hermoso que jamás había visto. Era un chico alto, delgado y tras su camiseta apretada se adivinaban unos pectorales trabajados, pero no demasiado. Su pelo era rubio, corto con el flequillo más largo y liso peinado para un lado. Tenía los ojos de color verde oscuro y la piel bastante clara. Su rostro era... era... bueno era perfecto. En conjunto era un chico guapísimo, y yo no era la única que lo pensaba porque Miiry se había quedado callada cuando lo vio y al resto de las chicas si no se les pusieron los ojos como platos, se les abrió la boca. Tan absorta como estaba me olvidé de que me había girado para buscar a mi grupito. Manu me apreto el brazo:
-Cris, ¿estás bien? Osea, vaya cara tienes.
-¿Eh? Hola, sí, sí ¿por qué iba a estar mal? ¿Qué cara tengo? - dije atropelladamente.
-Pues tienes la misma cara que todas las chicas de clase... El David este... os deja tontas a todas, no lo entiendo - dijo con cara de pocos amigos.
-¿David? ¿Ese chico se llama David? ¿Lo conoces? Yo jamás lo había visto - Manu debía de pensar que lo estaba interrogando.
-En realidad es nuevo en el instituto, pero entrenamos juntos en fútbol - mientras Manu me hablaba yo le eché un vistazo a David. Realmente guapo. Puede que estuviera loca, pero me pareció que el me había mirado, por un segundo. - ¿Cris? ¿Estás en otro planeta otra vez?
-No, te estaba atendiendo. Yo puedo hacer dos cosas a la vez ¡soy una chica!
-Y yo soy un chico al que le jode que una de sus mejores amigas pase de él- Manu se giró para irse pero se quedó envarado de repente.
Una chica rubia, esbelta, de ojazos azules había entrado por la puerta.
-¿Manu? ¿Estás bien? Osea, vaya cara tienes - repetí lo que el me había dicho minutos antes, con tono de burla.
Manu siguió petrificado durante unos segundos más (al igual que los otros chicos de clase, incluído Christian). Me sorprendió que David no reaccionara igual. Se puso a hablar con ella. Manu reaccionó:
-Em, Cris, cariño, vete un poquito a la mierda -dijo volviéndose hacia mi y con una ceja levantada. Era gracioso ver como se intentaba poner serio. Le noté que estaba intentando no mostrarme una sonrisa.
Los dos nos empezamos a reír a carcajadas y todo el mundo se nos quedó mirando, ya que era el único sonido que se oía desde la entrada de David y, más tarde de la de esa chica rubia. Tras darnos cuenta que éramos el centro de atención, Manu y yo nos callamos.
-Bueno, bueno, bueno - dijo una voz femenina que venía de la puerta- Pero qué callados están mis alumnos de este año- giré mi cabeza para verla. Era morena, delgada y llevaba el pelo recogido en un moño alto.
-En serio, qué callados estáis. ¿Ha pasado un ángel?
Seguro que sí. Dos.
-Yo soy la señorita Diéguez, Concha para vosotros porque lo de señorita está pasado de moda. Soy vuestra tutora y os voy a dar clase de inglés. Soy muy buena y agradable, pero si me buscáis las cosquillas lo pasaréis realmente mal. -se dirigió al asiento del profesor- os vais a ir sentando por orden de lista. Tú- dijo señalando a Miiry- aquí. Tú a su lado, tú aquí. Ey, tú al lado de este chico. Tú aquí, tú aquí... ¡Ay! ¡Qué curioso! Vosotros dos tenéis los mismos apellidos ¿sois hermanos?- se dirigió a la chica rubia y a David, que estaban sentados juntos.
-Sí, somos mellizos - dijo la rubia. Ahora se dirigió a toda la clase- Yo me llamo Lara y él es mi hermano David, para los que no nos conocéis. Somos nuevos en el instituto, esperamos hacer buenos amigos.- y sonrió de una forma encantadora.
Los chicos se quedaron flipados y oí a David soltar una pequeña carcajada por lo bajo. ¿Se quedaban tan flipados con su físico siempre, en todas partes? Sí, seguro que sí.
-Ay, Lara, seguro que hacéis muy buenos amigos aquí- dijo Concha- bueno ya nos conocemos todos, eso creo, ¿no? ¿NO? Bueno eso es cosa vuestra, los amiguitos se hacen en los recreos y ahora estamos en clase. Por si no os habíais dado cuenta hoy es el día de la presentación. Nos presentamos y ya lo hemos hecho. Yo soy Concha. Ya hemos acabado, podéis iros a casa.- dijo Concha. Era una mujer extraña, presentía que iba a ser enrollada con los alumnos. Antes de que acabara de pensar mis reflexiones sobre nuestra tutora, ella ya estaba en la puerta. Salió y cerró la puerta. Se dio cuenta de que había más gente dentro que quería salir y la abrió y se fue. Lo que decía yo: muy rara. Pero no tan rara como me sentía yo ahora mismo, con la mirada de el chico más guapo del mundo clavada en mí.
-Cris, ¿estás bien? Osea, vaya cara tienes.
-¿Eh? Hola, sí, sí ¿por qué iba a estar mal? ¿Qué cara tengo? - dije atropelladamente.
-Pues tienes la misma cara que todas las chicas de clase... El David este... os deja tontas a todas, no lo entiendo - dijo con cara de pocos amigos.
-¿David? ¿Ese chico se llama David? ¿Lo conoces? Yo jamás lo había visto - Manu debía de pensar que lo estaba interrogando.
-En realidad es nuevo en el instituto, pero entrenamos juntos en fútbol - mientras Manu me hablaba yo le eché un vistazo a David. Realmente guapo. Puede que estuviera loca, pero me pareció que el me había mirado, por un segundo. - ¿Cris? ¿Estás en otro planeta otra vez?
-No, te estaba atendiendo. Yo puedo hacer dos cosas a la vez ¡soy una chica!
-Y yo soy un chico al que le jode que una de sus mejores amigas pase de él- Manu se giró para irse pero se quedó envarado de repente.
Una chica rubia, esbelta, de ojazos azules había entrado por la puerta.
-¿Manu? ¿Estás bien? Osea, vaya cara tienes - repetí lo que el me había dicho minutos antes, con tono de burla.
Manu siguió petrificado durante unos segundos más (al igual que los otros chicos de clase, incluído Christian). Me sorprendió que David no reaccionara igual. Se puso a hablar con ella. Manu reaccionó:
-Em, Cris, cariño, vete un poquito a la mierda -dijo volviéndose hacia mi y con una ceja levantada. Era gracioso ver como se intentaba poner serio. Le noté que estaba intentando no mostrarme una sonrisa.
Los dos nos empezamos a reír a carcajadas y todo el mundo se nos quedó mirando, ya que era el único sonido que se oía desde la entrada de David y, más tarde de la de esa chica rubia. Tras darnos cuenta que éramos el centro de atención, Manu y yo nos callamos.
-Bueno, bueno, bueno - dijo una voz femenina que venía de la puerta- Pero qué callados están mis alumnos de este año- giré mi cabeza para verla. Era morena, delgada y llevaba el pelo recogido en un moño alto.
-En serio, qué callados estáis. ¿Ha pasado un ángel?
Seguro que sí. Dos.
-Yo soy la señorita Diéguez, Concha para vosotros porque lo de señorita está pasado de moda. Soy vuestra tutora y os voy a dar clase de inglés. Soy muy buena y agradable, pero si me buscáis las cosquillas lo pasaréis realmente mal. -se dirigió al asiento del profesor- os vais a ir sentando por orden de lista. Tú- dijo señalando a Miiry- aquí. Tú a su lado, tú aquí. Ey, tú al lado de este chico. Tú aquí, tú aquí... ¡Ay! ¡Qué curioso! Vosotros dos tenéis los mismos apellidos ¿sois hermanos?- se dirigió a la chica rubia y a David, que estaban sentados juntos.
-Sí, somos mellizos - dijo la rubia. Ahora se dirigió a toda la clase- Yo me llamo Lara y él es mi hermano David, para los que no nos conocéis. Somos nuevos en el instituto, esperamos hacer buenos amigos.- y sonrió de una forma encantadora.
Los chicos se quedaron flipados y oí a David soltar una pequeña carcajada por lo bajo. ¿Se quedaban tan flipados con su físico siempre, en todas partes? Sí, seguro que sí.
-Ay, Lara, seguro que hacéis muy buenos amigos aquí- dijo Concha- bueno ya nos conocemos todos, eso creo, ¿no? ¿NO? Bueno eso es cosa vuestra, los amiguitos se hacen en los recreos y ahora estamos en clase. Por si no os habíais dado cuenta hoy es el día de la presentación. Nos presentamos y ya lo hemos hecho. Yo soy Concha. Ya hemos acabado, podéis iros a casa.- dijo Concha. Era una mujer extraña, presentía que iba a ser enrollada con los alumnos. Antes de que acabara de pensar mis reflexiones sobre nuestra tutora, ella ya estaba en la puerta. Salió y cerró la puerta. Se dio cuenta de que había más gente dentro que quería salir y la abrió y se fue. Lo que decía yo: muy rara. Pero no tan rara como me sentía yo ahora mismo, con la mirada de el chico más guapo del mundo clavada en mí.
domingo, 28 de agosto de 2011
My new world: CAPÍTULO 1
Me desperté una hora antes de que me sonara el despertador. En ese tiempo los nervios y la incertidumbre se apoderaron de mí: ¿Con quién me tocaría en clase ese año? ¿Seguiría yendo en clase con mis mejores amigos? ¿Qué ocurriría si no conocía a nadie y estaba sola? Tras unos minutos de reflexión me avergoncé de mi misma al pensar esas tonterías, ya que si me tocaba en clase de gente nueva haría nuevos amigos y mi amistad con `` mi grupito de cinco´´ se mantendría a pesar de todas las cosas. Me levanté de la cama y desayuné un cuenco de cereales mientras pensaba absorta en cómo sería mi primer día de clase.
- Cris, ¿estás nerviosa? - la voz de mi madre me sobresaltó.
- ¿Tanto se me nota? Es que... es segundo de bachillerato...
- Ya verás como no es para tanto, mujer - intentó tranquilizarme.
Le sonreí y me levanté de la mesa. Me dirigí al cuarto de baño y me vestí, me lavé la cara y peiné mis alborotados cabellos castaño oscuro. Me miré al espejo, y bajo mis ojos azules contemplé unas marcadas ojeras. Ni siquiera intenté disimularlas con maquillaje, ya que me parecía excesivo para mi habitual costumbre de pintarme sólo la raya. En cuanto estuve lista salí de casa y entré en el autobús.
Durante el trayecto escuché en mi Ipod ``Where is the love?´´ de los Black Eyed Peas y me recordó mi anterior relación con Manu. No me puse triste, pues ya hacía bastante tiempo que habíamos cortado y además ahora éramos amigos. En cierto modo, la canción me relajó y se acabó en el momento exacto en el que se paró el bus.
Bajé decidida y allí mismo me esperaban cuatro pares de ojos impacientes. - ¡ -Cristinaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! - Elena vino corriendo hacia mí y me abrazó muy fuerte. - ¡Elena, los demás también la hemos echado de menos! - dijo Desi. Me pareció excesivo lo de ``echar de menos´´ : habíamos quedado los cinco casi todos los días del verano.
Cuando Elena me soltó me abrazaron a la vez Manu, Desi y Christian.
Tras el abrazo múltiple, al que al final también se unió Elena, nos dirigimos los cinco al salón de actos y allí nos comunicaron que seguíamos todos en la misma clase. ¡BIEEEN! Elena parecía eufórica, y en mi interior yo también lo estaba. Fuimos juntos a nuestra clase (2ºA). Allí me encontré con gente que conocía de vista y algunos amigos del año pasado. Empecé a hablar con una chica pelirroja que me dijo que se llamaba Miiry. Era simpática. Giré la cabeza para hablar con mi grupito, pero en vez de verles a ellos vi lo más hermoso del mundo, algo que mis ojos sólo habrían podido contemplar en el más hermoso de los sueños.
- Cris, ¿estás nerviosa? - la voz de mi madre me sobresaltó.
- ¿Tanto se me nota? Es que... es segundo de bachillerato...
- Ya verás como no es para tanto, mujer - intentó tranquilizarme.
Le sonreí y me levanté de la mesa. Me dirigí al cuarto de baño y me vestí, me lavé la cara y peiné mis alborotados cabellos castaño oscuro. Me miré al espejo, y bajo mis ojos azules contemplé unas marcadas ojeras. Ni siquiera intenté disimularlas con maquillaje, ya que me parecía excesivo para mi habitual costumbre de pintarme sólo la raya. En cuanto estuve lista salí de casa y entré en el autobús.
Durante el trayecto escuché en mi Ipod ``Where is the love?´´ de los Black Eyed Peas y me recordó mi anterior relación con Manu. No me puse triste, pues ya hacía bastante tiempo que habíamos cortado y además ahora éramos amigos. En cierto modo, la canción me relajó y se acabó en el momento exacto en el que se paró el bus.
Bajé decidida y allí mismo me esperaban cuatro pares de ojos impacientes. - ¡ -Cristinaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! - Elena vino corriendo hacia mí y me abrazó muy fuerte. - ¡Elena, los demás también la hemos echado de menos! - dijo Desi. Me pareció excesivo lo de ``echar de menos´´ : habíamos quedado los cinco casi todos los días del verano.
Cuando Elena me soltó me abrazaron a la vez Manu, Desi y Christian.
Tras el abrazo múltiple, al que al final también se unió Elena, nos dirigimos los cinco al salón de actos y allí nos comunicaron que seguíamos todos en la misma clase. ¡BIEEEN! Elena parecía eufórica, y en mi interior yo también lo estaba. Fuimos juntos a nuestra clase (2ºA). Allí me encontré con gente que conocía de vista y algunos amigos del año pasado. Empecé a hablar con una chica pelirroja que me dijo que se llamaba Miiry. Era simpática. Giré la cabeza para hablar con mi grupito, pero en vez de verles a ellos vi lo más hermoso del mundo, algo que mis ojos sólo habrían podido contemplar en el más hermoso de los sueños.
My new world 1: PREFACIO
Mi corazón palpitaba de un modo alocado, enfermizo, como nunca lo había hecho antes.
En otras ocasiones me había palpitado de una manera totalmente exagerada, pero nunca de ese modo ante aquel estímulo: terror. No era algo que se pudiese sentir en cualquier situación, sino algo que sólo se siente cuando una persona cómo ésa se te acercaba, con una sonrisa en los labios que delataba lo que quería hacer...
Sólo nos separaban treinta centímetros y sabía que si intentaba correr sería peor... por lo que intenté mantener la mente fría y recordar todo lo que había ido aprendiendo de defensa personal.
Se acercó más a mi, reduciendo la distancia que nos separaba a veinte centímetros. Cuando me di cuenta de que probablemente ese sería mi fin, intenté que mi último pensamiento fuera para él, mi ángel...
No hizo falta ponerme a pensar, poque los recuerdos vinieron solos... escuché su voz... pero para mi grata sorpresa no era en mi mente.
En otras ocasiones me había palpitado de una manera totalmente exagerada, pero nunca de ese modo ante aquel estímulo: terror. No era algo que se pudiese sentir en cualquier situación, sino algo que sólo se siente cuando una persona cómo ésa se te acercaba, con una sonrisa en los labios que delataba lo que quería hacer...
Sólo nos separaban treinta centímetros y sabía que si intentaba correr sería peor... por lo que intenté mantener la mente fría y recordar todo lo que había ido aprendiendo de defensa personal.
Se acercó más a mi, reduciendo la distancia que nos separaba a veinte centímetros. Cuando me di cuenta de que probablemente ese sería mi fin, intenté que mi último pensamiento fuera para él, mi ángel...
No hizo falta ponerme a pensar, poque los recuerdos vinieron solos... escuché su voz... pero para mi grata sorpresa no era en mi mente.
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