Me desperté una hora antes de que me sonara el despertador. En ese tiempo los nervios y la incertidumbre se apoderaron de mí: ¿Con quién me tocaría en clase ese año? ¿Seguiría yendo en clase con mis mejores amigos? ¿Qué ocurriría si no conocía a nadie y estaba sola? Tras unos minutos de reflexión me avergoncé de mi misma al pensar esas tonterías, ya que si me tocaba en clase de gente nueva haría nuevos amigos y mi amistad con `` mi grupito de cinco´´ se mantendría a pesar de todas las cosas. Me levanté de la cama y desayuné un cuenco de cereales mientras pensaba absorta en cómo sería mi primer día de clase.
- Cris, ¿estás nerviosa? - la voz de mi madre me sobresaltó.
- ¿Tanto se me nota? Es que... es segundo de bachillerato...
- Ya verás como no es para tanto, mujer - intentó tranquilizarme.
Le sonreí y me levanté de la mesa. Me dirigí al cuarto de baño y me vestí, me lavé la cara y peiné mis alborotados cabellos castaño oscuro. Me miré al espejo, y bajo mis ojos azules contemplé unas marcadas ojeras. Ni siquiera intenté disimularlas con maquillaje, ya que me parecía excesivo para mi habitual costumbre de pintarme sólo la raya. En cuanto estuve lista salí de casa y entré en el autobús.
Durante el trayecto escuché en mi Ipod ``Where is the love?´´ de los Black Eyed Peas y me recordó mi anterior relación con Manu. No me puse triste, pues ya hacía bastante tiempo que habíamos cortado y además ahora éramos amigos. En cierto modo, la canción me relajó y se acabó en el momento exacto en el que se paró el bus.
Bajé decidida y allí mismo me esperaban cuatro pares de ojos impacientes. - ¡ -Cristinaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! - Elena vino corriendo hacia mí y me abrazó muy fuerte. - ¡Elena, los demás también la hemos echado de menos! - dijo Desi. Me pareció excesivo lo de ``echar de menos´´ : habíamos quedado los cinco casi todos los días del verano.
Cuando Elena me soltó me abrazaron a la vez Manu, Desi y Christian.
Tras el abrazo múltiple, al que al final también se unió Elena, nos dirigimos los cinco al salón de actos y allí nos comunicaron que seguíamos todos en la misma clase. ¡BIEEEN! Elena parecía eufórica, y en mi interior yo también lo estaba. Fuimos juntos a nuestra clase (2ºA). Allí me encontré con gente que conocía de vista y algunos amigos del año pasado. Empecé a hablar con una chica pelirroja que me dijo que se llamaba Miiry. Era simpática. Giré la cabeza para hablar con mi grupito, pero en vez de verles a ellos vi lo más hermoso del mundo, algo que mis ojos sólo habrían podido contemplar en el más hermoso de los sueños.
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