Lara se acercó más a mí y me dijo al oído:
-Es que necesito presentártelo.
Él se acercó a mí y me dijo tímidamente:
-Hola, yo soy David. Encantado de conocerte.
Se acercó aún más a mí y me dio dos besos. Olía genial... De repente mis mejillas se encendieron y sentí la necesidad de morirme allí mismo, en ese mismo momento.
-Yo soy Cris, encantada- (encantadísima) dije con voz muy bajita.
-¿Ves, Cris? Es imposible que no os conozcáis si vais en la misma clase, pero es mejor que alguien os presente, ¿no?- ¿por qué esa niña no se callaba? Ahora él iba a pensar que no me caía bien o algo.
-Bueno, yo me voy- dijo Lara de repente. Parecía que quería fastidiarme a posta... o quizás sabía que su hermano me fascinaba.
-Lo siento- dijo David mirándome fijamente.
-¿Que sientes el qué?- no sabía de que estaba hablando, pero la verdad es que no me gustaba lo que pudiera decirme.
-Siento lo que te haya podido hacer Lara. A veces se puede poner muy pesada. Está un poco loca.
-Sí, sí está algo loca... bueno, así nos aburriremos menos en clase, ¿no?- coincidí.
Él se empezó a reír mucho. Para mi gusto yo no era tan graciosa, pero me gustó verle reír.
-Bueno, supongo que tendremos que empezar a jugar al volley. Somos los únicos que estamos quietos.- dijo él, aunque en su voz se le notaba que era lo que menos le apetecía hacer en ese momento.
Miré a mi alrededor y vi que toda la agente estaba jugando. Estaban jugando en grupos de ocho personas.
-Mira, David, allí faltan dos personas... -dije mirando para otro lado, como quien no quiere la cosa.
-¡Me apunto!- Dijo con energía.
Me dejó pasar delante de él y nos dirigimos lentamente hacia allí. Ese chico me hacía querer andar lentamente...
-Vosotros dos ¿sabéis que hora es?- dijo la profesora de gimnasia con cara de pocos amigos.- ¡Sois unos tardones! La próxima vez os pongo a correr.
Puse cara de póquer cuando le pregunté a Miiry (estaba jugando con Lara, Desi, Elena, Manu y Christian) dónde nos poníamos David y yo.
-Tú vas de mi equipo con Desi y Christian. David se pone con Elena, Lara y Manu- me respondió, mirándome raro. Supongo que era porque me vio hablando a solas con el tío más bueno de clase. Por no comentar que podría haberse enterado de que había venido en el autobús con Lara y que había corrido hacia mí gritando mi nombre. Imagino que pensaba que ya era íntima de la familia.
Me situé al lado de Christian, cogí el balón y saqué. Sin querer le di a Elena en la cara.
-¡ELENA! ¿TE HE HECHO DAÑO? ¡LO SIENTO!- grité.
Antes de que nadie respondiera los que estaban jugando en el campo de al lado se quedaron mirándome unos segundos.
-No, tranquila... ¿no tendréis hielo por ahí, no?- intentó que no me preocupara, pero no funcionó.
-Si es que no sé para qué juego... sería mejor que me pusieran a correr...- dije en voz muy baja, pero aún así alguien me respondió.
-Tranquila, Cris. Ya sabemos cómo eres. En serio, no es culpa tuya ¿vale?- Christian estaba detrás de mi.
-No sé...
Miiry acompañó a Elena a buscar hielo, y así los equipos siguieron compensados en número. Esta vez sacó su equipo.
-¡Desi, dale duro!- la animó Manu.
La animó tan bien que Desi tiró con una fuerza sobrehumana, o eso parecía. Desi parecía tener muchísima fuerza, y también una puntería fascinante, porque me dio de pleno en la cara. Sentí un duro golpe y cómo lo descosido que tenía el balón me arañaba en la cara. Me caí al suelo y me golpeé la cabeza. Dolía muchísimo. Noté gritar a la gente pero no abrí los ojos. No recuerdo muy bien si era porque no me apetecía o porque no podía. Solamente recuerdo que no lo hice. Un cuerpo cálido se deslizó hacia mí y me cogió en brazos. Esa persona olía muy bien. Olía a David. Era David. Me había dado un buen golpe contra el suelo y estaba aturdida, por eso no intenté abrir los ojos. Sólo noté dos cosas: lo primero que noté fue dolor en toda la cabeza y la cara. Mucho dolor. Lo segundo e incomparablemente más agradable fue que David me tenía en brazos, y estaba apretando mi cabeza contra su pecho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario