lunes, 5 de diciembre de 2011

My new world: CAPÍTULO 5

Sí, era él quien me llevaba en brazos. Noté que se movía ágilmente, parecía que yo no le pesase. Agachó su cabeza y arrimó su boca a mi oído:
-Tranquila, Cris. Ya estamos llegando a la enfermería- me dijo con voz muy bajita y suave.
Apenas un minuto transcurrido de que él me dijera esto oí la voz de Teresa, la enfermera del colegio.
-¿Qué le ha pasado?- su voz se notaba preocupada.
-Le han dado un balonazo en la cara. Se golpeó la cabeza contra el suelo al caerse, eso es lo que me preocupa. No llegué a tiempo para sugetarla- en la voz de David también se notaba preocupación.
-Bueno, chico, ponla sobre la camilla. Y has hecho bien en traerla.
-No podría haberla dejado allí...
La enfermera me habló:
-Cariño, ¿me escuchas? ¿Estás consciente?
Muy a mi pesar, despegué los labios lentamente y respondí que sí, con una voz débil.
-¿Qué te duele?- me preguntó mientras me abría un ojo y me lo señalaba con una linterna.
-La cabeza y la cara. Pero además estoy bastante cansada...- no me apetecía hablar en ese momento, me dolía demasiado la cabeza como para poder pensar con claridad. Es como si mandan que resuelvas un problema de matemáticas cuando llevas sin dormir veinticuatro horas.
-Tus reflejos están bien y aunque tienes un traumatismo, no es grave.
Me quedé callada.
-Que te has hecho un chichón.
(La biología no era lo mío).
-Bueno, cariño, es mejor que te quedes aquí tumbada durante un tiempo. Este chico...
-David- dijo él.
-David te hará compañía. Se lo comentaré a los profesores y no habrá ningún problema con que os perdáis una clase. 
Teresa salió de la enfermería y David y yo nos quedamos solos.
Abrí los ojos y le vi sentado en una silla que estaba al lado de la camilla en la que yacía yo.
Nos quedamos mirándonos unos pocos segundos y después me preguntó como estaba.
-Bastante bien. Sólo ha sido un balonazo, no hacía falta tanta enfermería ni tanta historia...
-¿Cómo que no? ¡Te golpeaste la cabeza contra el suelo! ¡Eso podría haberte causado lesiones más graves! ¿Es que le tienes alguna fobia a los médicos o algo así?
-No es eso, pero tampoco me gusta que me analicen como si yo fuese un experimento. Aunque sea por mi salud. Me siento... algo incómoda. Es como cuando te tienes que quedar delante de los médicos en ropa interior...- me quedé callada y deseé no haber dicho eso. ¿Qué le importarían a David mis situaciones incómodas en ropa interior delante de médicos?
Él se rió bastante.
-Bueno, espero que lo superes algún día- dijo con tono burlón. Sonreí.
De repente Teresa entró con un gran trozo de hielo envuelto en varias servilletas de tela y me lo colocó sobre mi traumatismo o chichón.
-Ya os podéis ir. David, deja que se te apoye al caminar, por si se marea.
David me bajó de la camilla.
-¿Quieres que te lleve en brazos, como antes?-me preguntó amablemente.
-No, puedo yo.
Me apoyé en él y fuimos andando de ese modo.
Resultaba raro preguntarse en qué estaría pensando él en ese momento.
Me preguntó varias veces si me sentía mareada, y a todas le respondí que no.
-Bueno, ya hemos llegado.
Entramos en clase (tocaba Religión) y me ayudó a sentarme en la silla.
Cuando fue a reunirse con su hermana, noté la mirada furiosa de unas cuantas chicas, fulminándome.